¿QUÉ CUIDADOS NECESITAN LOS SENOS? ATIENDE ESTOS TIPS

Tips para la salud de los senos

Que si son las “dos” poderosas razones que tenemos para realzar nuestra figura; que si son objeto de culto; que si los amamos u odiamos; que si son el primer vínculo de amor y alimentación con nuestro bebé; que si son sensibles a la ley de gravedad. Sí, sí, sí… Sin embargo, no le damos la debida atención porque pensamos que no la necesitan o porque creemos que, cuando sea necesario, una operación le pondrá solución. Y la realidad es que los senos son tan vulnerables que necesitan los mismos cuidados que el rostro.

El busto es frágil por naturaleza. Simétricamente se ubica sobre los músculos pectorales y está compuesto de glándulas mamarias, fibra y tejido adiposo. Dependiendo de la genética, unos senos son más grandes y otros más pequeños. Por su forma, parecen melones, naranjas, peras o higos; las frutas nunca habían tenido mejor comparación.

No está fijado al tórax y no tiene más sujeción que la piel del escote que lo envuelve y le otorga su aspecto, perfil y firmeza. Esa piel, que va desde la barbilla a la base de los senos, es tan delicada y sensible que la convierte en blanco fácil para la caída, la flacidez, la aparición de estrías, y la pérdida de forma y volumen. Por eso, envejece aceleradamente, como la piel del rostro.

Con la edad, más los cambios hormonales a los que todas somos vulnerables: menstruación, el embarazo, la lactancia, variaciones de eso y la menopausia, comienzan a manifestarse una serie de cambios que son inevitables. Si a estos sumas otros factores como la mala postura -por eso tu mamá te dice que no te encorves- usar un sostén muy apretado o, peor aún, no usarlo porque eres “hippy”, exponerte al sol sin la debida protección más la falta de cuidados, cuando menos te lo esperes ¡pum! caerán estrepitosamente y adiós senos firmes.

Para mantenerlos sanos, bellos y en su sitio debes cuidar esa piel con esmero desde la adolescencia. Si la hidratas, tonificas y a diario realizas una rutina de ejercicios especiales tus senos se mantendrán más rígidos por más tiempo. Así, la opción de implantes mamarios quedará en un plan Z.

Piel suave para bonitos senos
Como de momento el plan Z queda descartado, comienza entonces con el plan A: el de Acostumbrarte a hidratar esa piel con una crema hidratante corporal para conservar su suavidad y elasticidad. Hay cremas específicas para el busto, cuyas fórmulas contienen activos e ingredientes únicos que ayudan a tonificar y a fortalecer la piel de esa zona.

Cómo aplicar las hidratantes
Al aplicar cualquiera de estas cremas, hazlo mediante un suave masaje con movimientos circulares y ascendentes en toda la piel de los senos, el escote y el cuello hasta los hombros. Este masaje te ayudará a descubrir una posible protuberancia que, en caso de alarma, te haga acudir con tu ginecólogo para detectar a tiempo un cáncer de mama. Dios quiera que no…

Objetivo: tonificar
Algo que resulta fabuloso, es una ducha de agua helada que actúa como un reafirmante natural. Aunque te aterre colocar tus senos bajo una temperatura tan fría, al hacerlo, activa la circulación, contrae los tejidos, y tonifica los músculos para que se mantengan elevados y firmes por más tiempo. El agua caliente produce el efecto contrario, afloja o distiende la piel. Por eso, al bañarte, empieza con agua templada y finaliza con un chorro de agua helada dirigida a los senos -cuidando de no maltratar el pezón- y luego en todo el cuerpo; esto, además, es un gesto muy placentero. Otro truco, pasar un cubo de hielo por todo el busto (evitando el pezón) hasta que se derrita.

Tampoco es muy agradable, pero el resultado es espectacular: mayor tensión de los tejidos, piel más tersa y suave. Vale la pena.

Sin oprimirlos
Adquirir un sostén adecuado es fundamental, porque más allá de apretujar los senos para que parezcan como de diva de cabaret, esta prenda tiene como función sostenerlos para evitar que desciendan por falta de sujeción externa y acaben en tus pies.

El mejor, es aquel que se ajuste a la forma y tamaño de tus senos, es decir, que ni floten dentro de las copas ni queden muy comprimidos. Igual, debes tomar en cuenta los tirantes: que sean ajustables y lo suficientemente anchos para sujetarlos bien y que además no marque los hombros. ¡Auch! Eso duele mucho. ¿Te ha pasado?, Descártalos.

Otro detalle, el modelo. Si yo sé que entre gustos y colores hay un millar de opciones para lucirlos cual Madonna, pero cómo se ponen bajo la ropa, la idea es que compres aquellos que más allá de realzarlos sean cómodos. Los que vienen acolchados son perfectos para senos pequeños, y los que vienen con varilla sujetarán los senos grandes o levantarán los que ya están caídos. Tienen su arte, no es cuestión de coquetería.

Si haces deporte, elige un modelo en tela de algodón (para no sudar mucho) que los sostenga bien y permita la libertad de movimiento.

Contra la gravedad
La actividad física también es importante. Recuerda que los senos descansan directamente sobre los músculos pectorales, por lo que tienes que fortalecerlos. En ese sentido, ayuda hacer ejercicios con pesas, practicar el remo o la natación. Pero si no dispones de tiempo, o no eres aficionada al fitness -que está súper de moda- podrás hacer en casa unos ejercicios que serán de gran ayuda; por ejemplo:

– Con los hombros y codos a la misma altura, sujeta con ambas manos los antebrazos y dirige un movimiento firme de muñeca a codo.

– Une las palmas de las manos a la altura del pecho, con los codos a la misma altura, y las aprietas una contra otra.

Haz veinte repeticiones.

Por último, mantente erguida, tanto al caminar como al sentarse, así impedirás que los senos reposen sobre la caja torácica. Si sigues estos consejos, tus senos retan a todos sus enemigos, colaboras con tu apariencia y ganas en salud. ¡Pechos arriba!

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