CONSEJOS PARA EVITAR PROBLEMAS DE VISIÓN EN CUARENTENA

VISTA

El confinamiento en los hogares a consecuencia del coronavirus COVID-19 hace que pasemos más horas de las que deberíamos delante de pantallas como el móvil, el ordenador, la tablet o la televisión, algo que, si no se controla, puede causar daños en la visión tanto de niños como de adultos. 

Si a esta situación se suma la disminución de horas de luz natural y de tiempo al aire libre el resultado final puede ser todavía peor. Por ello, te ofrecemos una serie de recomendaciones para evitar que esto ocurra.  

 “las pantallas en sí mismas no son dañinas para la vista, ya que las radiaciones que emiten no son capaces de dañar las estructuras oculares incluso tras periodos prolongados de exposición”. 

Sin embargo, alerta, “lo que sí puede ser perjudicial es el uso que hacemos de ellas, especialmente en relación al tiempo diario que se les dedica y a las escasas precauciones que se adoptan para evitar la fatiga visual, lo que se conoce como síndrome visual informático o SVI”. 

Además del mal uso, “las diferencias en cuanto a la capacidad de generar problemas visuales también pueden relacionarse con el contraste, el brillo y el tamaño de los caracteres en cada caso particular”.

La realidad es que durante estos días de confinamiento aumentará y mucho el tiempo dedicado a las pantallas por eso es importante tomar medidas. Es innegable que “la implementación del teletrabajo en los adultos, la impartición de clases a través de plataformas educativas on line para los niños y jóvenes y la amplitud y diversidad de propuestas de ocio on line para todas las edades está haciendo que pasemos muchas horas delante de las pantallas”.

En cuanto a quiénes están más expuestos a los posibles daños visuales, se cree que todas las franjas de edades lo están, “ya que actividades que antes hacíamos en nuestros puestos de trabajo, en la escuela o al aire libre, ahora se han sustituido por otras que se realizan ante una pantalla electrónica”. 

No obstante, tal vez son los niños los más perjudicados. “Los pequeños son los más susceptibles a que el confinamiento, la excesiva atención a dispositivos electrónicos y la imposibilidad de pasar horas jugando al aire libre puedan tener consecuencias negativas en la salud visual”.

De hecho, según un estudio de la Asociación Visión y Vida, la sobreexposición a las pantallas y pasar poco tiempo al aire libre en la infancia inciden en el desarrollo de la miopía. Este análisis apunta también que la mitad de las personas entre 18 y 34 años en España ya son miopes y que afecta más a las mujeres (57,7%), que a los hombres (48,7%).

Tiempo delante de la pantalla

En función a esto, ¿cuánto tiempo deberíamos pasar, como máximo, delante de estas pantallas para no sufrir daño?  no existe un tiempo máximo por encima del cual se pueda afirmar que va a haber un daño visual o una fatiga visual significativa y sintomática”. 

Todo dependerá de cada caso, de las exigencias y necesidades visuales de cada persona, de su edad y de sus características oculares, estructurales y funcionales. 

Por ello, el consejo es “aprender a reconocer los síntomas del síndrome visual informático, que, a grandes rasgos, se caracteriza por sequedad ocular (aspereza o sensación de arenilla), enrojecimiento, picor, escozor, ardor y en ocasiones visión borrosa transitoria y cefalea asociada al esfuerzo visual”.

Así, ante cualquiera de estos síntomas la recomendación es “evitar las situaciones que lo provocan y, en caso de duda, consultar con un profesional cualificado como el óptico-optometrista, que le aconsejará qué medidas adoptar”.

Otro consejo sería el uso de filtros antirreflejantes en las gafas, por ejemplo, que “es muy útil para obtener una imagen más nítida, al eliminar los reflejos y brillos de las pantallas de los dispositivos electrónicos”.

 

Luz natural, fundamental

En base a los estudios realizados hasta la fecha, la falta de luz natural y de ocio al aire libre pueden ser más perjudiciales para la vista que el uso de las pantallas. En concreto, es la miopía el problema visual más relacionado con la falta de luz natural. Y esto es así porque “la ausencia de luz azul podría favorecer que el ojo se hiciera más largo y por lo tanto más miope”.

Y es que, por el lado contrario, “una adecuada exposición a las longitudes de onda corta del espectro de luz visible, es decir, a la conocida como luz azul, podría ser un factor positivo que frenaría el avance de la miopía en los niños, en los que todavía pueden existir cambios estructurales de sus ojos”.

Por otro lado, otro efecto negativo para la visión es no poder ver de lejos “un excesivo tiempo de focalización a una distancia muy próxima puede favorecer la miopía al bloquear la capacidad de relajación del ojo cuando mira a distancias lejanas; esta situación, bastante frecuente, se conoce como exceso acomodativo o falsa miopía, que inicialmente es transitoria, pero que puede convertirse en el preludio de una miopía real, instaurada y con capacidad de progresar y causar potenciales complicaciones futuras”.

Consejos sencillos, realistas y efectivos

¿Qué podemos hacer para compensar estos daños “hacer pausas de 20 segundos cada 20 minutos de trabajo en visión de cerca mirando a un objeto lejano, si es posible a 6 metros o más”. De esta forma podemos “flexibilizar nuestro sistema de enfoque impidiendo que pueda desajustarse o incluso bloquearse provocando borrosidad”.

 También recomienda “parpadear con regularidad incluso de manera consciente para minimizar el impacto de la evaporación de la lágrima”. En este sentido,  “también son útiles los humidificadores ambientales o los lubricantes oculares que permiten que el ojo esté húmedo”.

Jugar también puede mejorar la visión. “existen multitud de juegos y actividades que pueden estimular un correcto uso de nuestros ojos y del proceso perceptivo de la visión”.

Por ejemplo, “jugar a juegos de mesa en los que haya que enfocar a diferentes distancias, y pasatiempos tradicionales, como sopas de letras, laberintos o de identificación de diferencias ayudan a optimizar ciertas habilidades visuales como la capacidad de enfoque, la convergencia de ambos ojos, los movimientos oculares precisos, la identificación, la coordinación ojo-mano o la memoria visual entre otras”.

Otros consejos que deberían mantenerse más allá del confinamiento: 

  • Regular el brillo de los dispositivos. Los dispositivos electrónicos vienen de serie con el nivel máximo de brillo establecido, algo totalmente nocivo para la vista. Algunos dan la opción de activar un modo con tonos más cálidos, visión nocturna y poner activo el bloqueo de luz azul.
  • Mantener la distancia adecuada. Entre tus ojos y la pantalla u objeto que estés utilizando debe haber un espacio de entre 50 y 60 centímetros.
  • Reducir el uso de lentillas. En la medida de lo posible debemos procurar utilizar las gafas en lugar de las lentes de contacto, ya que son más seguras para los ojos. Si utilizamos lentes de contacto, debemos realizar una correcta higiene de estas para evitar infecciones oculares.
  • No frotarse los ojos. No hay debemos tocarnos los ojos nunca sin habernos lavado las manos previamente para evitar la exposición a patógenos. Además, este gesto debilita la red de colágeno que se encarga de preservar la curvatura de la córnea.
  • Mantener una temperatura ambiente agradable. Pasar demasiado tiempo expuesto a dispositivos de aire acondicionado o radiadores provocan sequedad ocular.
  • Iluminar bien la estancia en la que estés para no forzar la vista. Con una luz de ambiente en el techo y otra más potente que ilumine bien la superficie que vayas a utilizar. Evita la luz directa y las sombras.
  • Cuidado con los traumatismos oculares. Algunas actividades relacionadas con las tareas del hogar pueden producir traumatismos o lesiones en los ojos. Por ello, hay que procurar utilizar gafas protectoras y mascarillas de policarbonato cuando realices actividades como clavar un cuadro, podar los árboles del jardín o utilizar lejía.

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